En pleno Barrio de Salamanca en Madrid, el Grupo La Fábrica apostó por lo de siempre: buena cocina, un espacio amplio y un interiorismo cálido firmado por Pablo Baruc. Nada de estridencias. Todo muy bien pensado. Pero claro… había una doble altura pidiendo a gritos algo especial.
Y ahí entramos nosotros.
Almara nace con una propuesta honesta: sabores de siempre y un entorno que acompaña sin montar un espectáculo innecesario. El interiorista Pablo Baruc entendió perfectamente el encargo y le dio al espacio un aire mediterráneo, contemporáneo y cálido, de esos que invitan a sentarse, pedir otro vino y seguir arreglando el mundo un rato más.
El local, amplio y luminoso, se articula en dos plantas y apuesta por materiales y recursos como el suelo de terrazo, texturas curvas, materiales naturales, mobiliario a medida, mesas con mantel y una barra pensada también para comer. Todo está diseñado para que la experiencia resulte acogedora, elegante y natural.
La misión estaba clara: había que dar escala, presencia y personalidad al espacio, pero sin romper la atmósfera serena y cálida que pedía el proyecto. Nada de meter una pieza estridente que se comiera el interiorismo. Nada de poner luz porque sí.
La solución fue diseñar y fabricar grandes lámparas de cuerda a medida, pensadas más como elementos decorativos que como puntos de luz. Sí: no son lámparas pensadas para iluminar por sí mismas. Y precisamente ahí está parte de su gracia.
Desde Dajor fabricamos a medida piezas de gran formato para la planta baja de Almara. Hablamos de cilindros de casi 5 metros de diámetro, construidos con estructura metálica y rematados con una espectacular cascada de cuerdas de 3 metros.
La elección de la cuerda no fue casual. Este material conectaba de forma natural con el resto del proyecto: cálido, orgánico, mediterráneo y sin artificios. Las curvas de las lámparas encajan con las formas suaves del interiorismo, mientras que la caída vertical de las cuerdas ayuda a vestir el vacío de la doble altura con una sensación de movimiento, textura y calidez.
En Almara, el trabajo conjunto entre la visión del Grupo La Fábrica, el interiorismo de Pablo Baruc y nuestra fabricación de lámparas de cuerda a medida dio como resultado un restaurante que se siente acogedor, elegante y auténtico desde el primer vistazo. Un lugar donde todo parece fácil, aunque detrás haya muchas horas de pensar, ajustar, fabricar y afinar.
En Dajor diseñamos y fabricamos lámparas artesanales a medida para restaurantes, hoteles, tiendas y espacios con personalidad. Piezas pensadas para encajar de verdad en cada proyecto, no para rellenar techos por compromiso.